miércoles, 13 de octubre de 2010

¿ LA ESCUCHAS?

Ese mágico espacio que me crea la música, como me envuelve o me transporta, las voces, Roberto Carlos, Armando Manzanero, Pepe Jara, la música, que mueve no se que resorte escondido que abre la llave a las lágrimas, lagrimas que a veces se vuelven sollozos, a veces se deslizan en torrente silencioso. La música, complemento mío, desde mi mas tierna infancia quizá... Ganas de bailar, hace unos días, leía que el baile es una forma de oración también.

Pero retomo, ahora canta Roberto Carlos, crea a mi alrededor un espacio donde nadie ingresa, un espacio donde nadie me toca.

Manzanero, la letra de sus canciones,su voz, me inundan de recuerdos de lo no vivído, si , no vivído, igual se añora lo que no viviste, lo que existió solo en la imaginación, cosas quiza perfectas, porque no se materializan para descomponer los sueños con lo burdo de la realidad.


Música de saxofón, de trompeta, exquisitas, porque son exquisitamente interpretadas, las notas suaves, cadenciosas, de la melodía; música para oír con los ojos cerrados y salir volando, ascender, en la vacuidad de la energía que se eleva como voluta de humo.

Piano, enérgico, como recuerdo a Chopin, cuantas polonesas no me desmelenan, ja, pero hay otras, que llegan al fondo y me conectan con el tiempo espíritu y memoria ancestral.

Al final del Arco Iris, música para oír, y valsar en cuerpo y espíritu, para viajar por la pista o por el universo.

música, siempre música,nunca me faltarás, música, porque te llevo en el latido del corazón, te escucho en la sangre que late en las venas de mis sienes, en el tamborileo de los dedos, en cada parte de mi cuerpo que se mueve contigo.
Jamás, nadie, me quitará de tí, música,nadie, te quitará de mi, yo, absolutamente impregnada de ti, emitiendo música por el pelo, la cintura, los ojos, la voz, aunque tu me faltaras voz, te captaría como vibración en la yema de mis dedos, en el rozar de las pestañas, en el compás de la cola de un gato, en el caer de las gotas de lluvia; en el estrellarse de las olas en las rocas.

Música, como vuela un pájaro tan alto en el cielo, como ondea un campo de trigo, música, para ver, sentir y oír, para cantar para ronronear. Siempre música, siempre música, siempre........M Ú S I C A.

5 comentarios:

saiz dijo...

Al hilo de tu entrada, se me ocurre enviarte estos dos poemas sobre la música de mi admirado FERNANDO PESSOA:


LO QUE ESA MÚSICA ME ENTREGA

El velo de lágrimas no ciega.
Veo, llorando, lo que esa música me entrega
-la madre que tuve, el antiguo hogar, el niño que fui,
el horror del tiempo, porque fluye, el horror de la vida, ¡porque sólo es matar!-.
Veo y me adormezco en un torpor en que me olvido que existo aún en este mundo que existe...
Estoy viendo a mi madre tocar.
Y esas manos blancas y pequeñas, cuya caricia nunca más me arrullará,
tocan al piano, cuidadosas y serenas, (¡Dios mío!)
Un soir à Lima.
¡Ah, veo todo claro! Estoy otra vez allí.
Aparto del claro de luna exterior y extraño los ojos con que la vi.
¿Pero qué? Divago y la música terminó...
Divago como siempre divagué sin tener en el alma la certeza de quien soy,
ni verdadera fe o una ley firme.
Divago, creo eternidades mías en un opio de memoria y de abandono.
Entronizo fantásticas reinas sin tener para ellas un trono.
Sueño porque me baño en el río irreal de la música evocada.
Mi alma es un niño harapiento que duerme en una oscura esquina.
Sólo tengo de mí, en la realidad cierta y despierta,
los harapos de mi alma abandonada y la cabeza que sueña contra el muro.
Pero, madre, ¿no habrá un Dios que no me tome totalmente en vano,
u otro mundo en el que ahora esté esto?
Divago aún: todo es ilusión.
Un soir à Lima.


Quiébrate, corazón...

…………………………………………………



LA MÚSICA EN TODO CASO



La música, sí, la música…
Piano banal del piso de enfrente.
La música en todo caso, la música…
Aquello que viene a buscar el llanto inmanente de toda criatura humana.
Aquello que viene a torturar la calma con el deseo de una calma mejor…
La música…
Un piano allí arriba con alguien que lo toca mal.
Pero es música…
¡Ah, cuántas infancias tuve!
¿Cuántas buenas tristezas?
La música…
¡Cuántas más buenas tristezas!
Siempre la música…
El pobre piano tocado por quien no sabe tocarlo.
Pero, a pesar de todo, es música.
Ah, ahí consiguió una nota continua —una melodía racional—.
¡Racional, Dios mío!
¡Como si alguna cosa fuera racional!
¿Qué nuevos paisajes en un piano mal tocado?
¡La música!… ¡La música…!

Blanca dijo...

Jajaja, Saiz, gracias, el primero, si, me gustó, pero el segundo, tambien es mi sentir
"El pobre piano tocado por quien no sabe tocarlo.
Pero, a pesar de todo, es música.
Ah, ahí consiguió una nota continua —una melodía racional—.
¡Racional, Dios mío!
¡Como si alguna cosa fuera racional!"
Para mi todo es música, la mía, torpe, pero es música, Gracias Saiz.

Silenciosa-mente dijo...

Hola Blanca, claro que tenemos cosas en comun y mas de las que piensas por ejemplo yo tampoco puedo vivir sin música. aunque no exactamente Manzanero pero Roberto Carlos me transporta a mi niñez, mi mamá lo escuchaba mucho,y hay algunas canciones que me siguen gustando.
Un abrazo.
Mónica.

Blanca dijo...

Monica, gracias por visitarme, es un gusto leerte. Si, el mundo de la música es enorme,claro que coincidiermos en muchos temas.NOs leemos. Bienvenida de nuevo.

Aquí me quedaré... dijo...

Blanca. perdona que no venga mucho.
No estoy pasando un buen momento y he elegido el silencio.
No sy mucho de hablar cuando lo paso mal.

Vengo, te leo y no dejo nada.
En unos días, elevaré le vuelo, lo prometo.

Besos