martes, 31 de agosto de 2010

¿AMOR?

Si el amor es apoyo, aliento, impulso, protección, valoración,
¿Como se aprende a ser de ese raro tipo de persona que siempre alienta?
¿Y como ser esa presencia que esperamos porque sabemos que desde su saludo ya nos hace sonreír?
¿Y como ser ese farol que tanto necesita la calle para iluminarse con su alegre luz?
¿Cómo llevar alegría cuando la tristeza es nuestra segunda vestimenta?
¿Cómo tener la palabra pronta para el halago y para el aprecio si esta se escatima desde siempre?
Somos buenos con quien nos trata bien, amorosos solo con los que nos aman; la generosidad no puede llevarnos mas allá de las barreras de separación y protección que hemos tendido a nuestro rededor.
Y luego esas barreras no nos dejan ya comunicar, ni dar, ni recibir, y nos vamos aislando, pero sin renegar del aislamiento, el mismo es nuestra zona segura y de confort. Allá afuera que se quede lo que causa dolor, lo que causa desagrado; igual no acudiremos en ayuda de nadie si estamos encerrados, no recibiremos a cualquiera que quiera brincar nuestras vallas porque las heridas de guerra ya son muchas y estamos lamiendo a solas nuestro dolor y nuestras derrotas.
No lo llames egoísmo, aún el que da, necesita y esta obligado a tomarse un descanso que vuelva a nutrirlo para que su palabra y su vida no sean y se queden vacías. Al fin que quien por costumbre da, cuando se reconforte en la soledad, volverá a hacerlo.
Benditos sean esos faroles de la calle que llevan alegría, consuelo, apoyo a tanto necesitado, benditos aquellos que pueden llegar a un corazón adolorido que ya ni siquiera clama por nada, en espera tan solo de la muerte.
Sé tu de ésos, que iluminan con su presencia, su voz, su risa, su palabra oportuna, al fin que lo que des, se te multiplicará. Hasta otro día.

4 comentarios:

Mafalda dijo...

todos necesitamos recibir para dar... esa es la primera regla de sanidad mental... Saludos!

Blanca dijo...

Hi Mafalda, gracias por venir, Buenos días, todos los días, para ti.

Aquí me quedaré... dijo...

Creo que la persona que da, de la forma que dices, Blanca, no sabe que da.
Es algo genético y tampoco pide nada, aunque lo necesite, porque no sabe que lo necesita.

Besos

Blanca dijo...

Pues que bueno Aqui,andar regalando paz, alegría, y estar para recibirlo, también. Gracias por lo que das, amiga Aqui, hasta luego.