lunes, 12 de julio de 2010

Primero de ANTES -- AHORA

ALGO DE LA ALIMENTACIÓN EN CASA.

Antes, ahora, antes, ahora
Primero antes: antes, los animales para la comida se criaban en casa.
Cerdos, gallinas, patos, eso en casas medianas, porque en las que tenían corrales y campo, pues criaban vacas. Pues de ahí, se tendria, leche, huevos, carne,chorizo,quesos, crema, mantequilla, cueros para sillas, abono para las plantas, plumas para las almohadas, no recuerdo que mas.
Pero, había que criar a los animales desde pequeños, dedicarnos a darles alimento, limpiarlos, limpiarles su espacio, tenerlos sanos, cuidar su fecundación y partos, recoger sus productos, huevos y leche, diariamente.
La carne, pues si, la carne se obtenía ( y se obtiene) con el sacrificio o muerte, del animal, asi que nada de tomarle cariño a la gallina polita o la vaca rosita. Eran animales para comer, no compañías para tomarles cariño.
Alguien de la familia, uno de aquella enorme familia de hasta quince miembros, contando a los papás, pero sin contar abuelos algunos yernos, nueras y nietos, que vivían juntos; alguno de ellos se encargaba de la matanza.
De las vacas, eran trabajos mayores y no los conozco, ni de cerdos tampoco se encargaba nadie en mi casa. Cuando mamá tenía un cerdo de buen tamaño para comer, casi siempre lo vendía, así que no me tocó ahí,solo en casa del abuelo, saber que se mataría al cerdo.
Para eso, venía el "matancero" y se encargaba de todo.
Quedaban las gallinas, alimento de los domingo cuando se criaban en casa y de eso se encargaba mamá. Afilaba su cuchillo, correteaba a la gallina por todo el patio, y plumas mas o plumas menos que perdía en el intento la gallina, la cogian.
Puesta a hervir agua, bien caliente; mientras, en algún sitio, mamá apretaba a la gallina en sus brazos, cogía con una mano su cabeza y con el cuchillo en la otra, cuaz, le cortaba el cuello.
La sangre manaba, la gallina pataleaba, ya no hacía ruido y se quedaba quieta; entonces, mamá la metía a la cubeta de agua caliente, la sacaba y le arrancaba todas las plumas, las grandes, las chicas.
Una vez lavada la gallina sin plumas, se le abría, y se quitaban el montón de tripas con que vienen equipadas.
Ya podía cocinarse.
Había otros métodos, uno que le ví a un vecino; cogía a la gallina de la cabeza y le daba vueltas.
El cuello se arrancaba.
La gallina sin cuello ( ni cabeza) salía brincando, brincando, y por allá, iba y se detenia. Creo que yo oía gritar la gallina, pero, no, la gallina ya no tenía cabeza, ni pico.
Entre el horror, no sabía uno ni lo que veía ni lo que oía.
Demos le gracias a Dios, a que nunca vi , como mataban ni vacas ni cerdos, si no , aqui estaría describiendoselos.

AHORA.- Ahora, vas al supermercado, a la super tienda, y te traes dos platitos forraditos en plástico transparente, con cuatro,cinco hermosas piernas de pollo, o dos chuletas, o un....lo que sea. Ni huelen, ni viste al animal vivo, ni lo tuviste que matar.

Si antes, que alguien en casa mataba el animal para la comida de la familia, no se nos quitó lo carnívoro, ¿ se nos quitará ahora?

8 comentarios:

Tierra de Letras dijo...

Buena reflexión, quizá si alguien sensible vio la ejecución de algún animal de los que menciona, se hizo con seguridad vegetariano jajaja; recuerdo que mi mamá solía criar cerdos y luego los sacrificaba, una vez que ya estaba en condiciones claro, para hornearlo y hacer taquitos, ahora los compra ya no los cría, muy buenos por cierto los taquitos con sus respectivas salsas, me convertía (y convierto) en pecador (gula) jejeje.

Blanca dijo...

Hola Alejo, gracias por la visita.Luego te cuento (les contaré) otro antes y ahora.
Nos vemos.

Aquí me quedaré... dijo...

Ay. Aquí, en Madrid es un poco dificil.
Como muy poca carne desde hace tiempo y digo como Alejo.
Si viera matar a un bicho no volvería a comer nada de eso.

Besos.

El calor de madrid me tiene por los suelos.

Más besos

Blanca dijo...

Hola Aqui, pues nos con calor húmedo, que te pone pegajosa e irritada, je, gracias por comentar.
Desgraciadamente ( a los ojos de los vegetarianos) a mi me sigue gustando y mucho a carne y muchas cosa, de las que consumo de manera moderada ya. >Los años, lo van haciendo a uno modificar gustos. Hasta luego querida Aqui.

Blanca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
saiz dijo...

Hola, Blanca, he estado leyendo tus últimas entradas pues hacía algún tiempo que no visitaba tu blog. Lo que has escrito me ha hecho pensar sobre esa relación entre hombres y animales. Cuando yo era pequeño vivía en un pueblo, aunque en mi casa no teníamos animales. Un amigo sí tenía patos y gallinas, y es verdad que sobre todo a los patos les tomábamos cariño. (Una vez escribí una historia sobre eso.) Supongo que la gente que tenía animales en casa, sobre todo los adultos, estaría muy concienciada de que a esos animales no se les podía tomar cariño (y por tanto nada de ponerles nombres ni hacerles caricias ni arrumacos). Para mí sería difícil porque yo hablo con los perros y los gatos... Bueno, en realidad no conozco a nadie que tenga un perro y no le hable (aunque no lo reconozcan por vergüenza). También la gente del pueblo tenía mulos y burros para trabajar el campo, y a éstos -como no eran para matar- sí les ponían nombres y tomaban cariño. En el Quijote hay un pasaje que me gusta mucho, que es cuando Sancho Panza se deshace en cariños a su burro Rucio. Lo que sí recuerdo es que la gente del pueblo, cuando tenía que matar animales (conejos, cerdos...), lo hacía siempre de la manera más rápida (retorciéndoles el cuello o córtandoles una vena). Supongo que por facilidad, pero pienso que también para ahorrarles sufrimiento. Nadie, ni la gente que tenía animales ni los matanceros profesionales, se recreaba matando un animal: era una especie de deber desagradable que había que cumplir. No soy vegetariano, quizá porque no es fácil una dieta completa sin productos animales (la sociedad no facilita el ser vegetariano) pero quienes lo son me generan gran admiración. No descarto hacerme vegetariano cuando tenga tiempo para organizarme. Un abrazo y hasta pronto.

Rufo J. Lennon dijo...

En la casa de mi mamá lo hacían. Tenían gallinas y un cerdito, quee era la mascota de mi mamá y el mejor amigo del perro. Un día llevaron de paseo a mi mamá y al perro y cuando regresaron había de comida carne de puerco. Dice que no supo hasta mucho después, pero que fue triste.

Blanca dijo...

Hola Saiz, gracias por la visita y el comentario; si, no es grato, aunque comer si. MMMMmmm :(

Ruffo, que historia me has contado, jaja, yo creo que ha sucedido infinidad de veces, con la gallinita con el conejo, que tirsteza. Los que se enteran no comen porque no comen ese día. Los que no, puesss, ni modo.
Ciao amigos queridos.