miércoles, 16 de junio de 2010

LA LLUVIA EN EL CAMPO, Relato



Fue un viaje maravilloso, no se como llegamos allá, pero en ese tiempo, andábamos viajando en bola, en una camionetita de el tío político, esposo de la mas querida tía. Era una camioneta pequeña, vieja, que siempre nos dejaba a medio camino porque se ponchaba, le tronaba una llanta y mi tío jamás traía refacción. Recuerdo esto de los viajes a la playa, y lo curioso es que siempre pasaba un amigo, el señor de la tintorería, que le prestaba una llanta para llegar al pueblo de nuevo. Que chistoso.

En esta ocasión el viaje no fue al mar; fuimos al ranchito del tío, a la orilla de un pueblo, mejor dicho, al sitio frente a sus tierras, donde tenían unas construcciones que servían, una de cocina, otra de recámara, pero no unidas entre sí, situadas varios metros la una de la otra. Por ahí cerca, había algunos corrales donde reunían sus vacas.
Las casitas, de paredes enjarradas con lodo, ¿ las han visto? Y techo de paja de dos aguas.

Desde ése sitio, fuimos a cortar nanchis, la aceituna mexicana, que se da en arbustos, así, la frutita verde se corta para curtirla en vinagre, y ponerla en las comidas, o comerla como aceituna. Cuando están maduras, caen al suelo, amarillas, y se usan para bebidas, machacándolas y mezclándolas con agua y azúcar.

No es poca cosa, andar cortando o juntando nanchis, sobre todo por el zancudero, jajaja, te pican los mosquitos a mas no poder, aún así, hay personas que se dedican a juntarlas y venderlas por cantidades grandes.

En la tarde, supondré que inmediatamente después de que entramos a la cocina a comer, porque recuerdo que en el fogón, colocado por ahí en el centro de la cocina de piso de barro, mi tia nos hizo tortillas que comimos como “burritos”, es decir, la tortilla, sacada directamente del comal, se moja en agua con sal, y se aprieta con fuerza, lo suficiente para que parezca masa de nuevo, pero ésta ya está cocida.

Después de comernos algunos burritos, supimos que llovería, corría aire muy fresco, se olía la lluvia en el aire, se oían los truenos acercándose. No les dije, que las casitas, estaban situadas en un sitio alto, porque abajo, a metros abajo, empezaba el campo, no se si fuera una formación natural, o hayan emparejado esa zona alta en un pequeño cerro, pero en aquel tiempo, de pocas maquinas y solo uno o dos tractores en todo un pueblo, lo mas seguro es que fuera una planicie natural.
Lloviznaba, y mi madre quiso salir a bañarse en la lluvia. Tenía tantos años ya lejos de estos sitios donde llovía, que estaba feliz de que le tocara el aguacero. La acompañé, allá afuera, al viento, la lluvia y los rayos.
Nos paramos al borde de la planicie, allá abajo se extendía el campo, los sembradíos, la zona de nanchis; y la cortina de lluvia. Se veía venir hacia nosotros, una enorme cortina de lluvia, cual muralla, avanzaba empapando el valle. Si, hermoso, pero temible, porque también, huyendo de ella, vinieron las vacas, y cerca de nosotros, se encaminaban a sus corrales, la mayoría permanecieron abajo, solo un toro llegó hasta unos metros de nosotros, nos acompañó a ver el panorama ahí, mugiendo una que otra vez.
Yo moría de miedo, a los animales, a los rayos, ¿ sabes que dicen que las reses atraen los rayos hacia sus cuernos? De hecho, mueren por esta causa, de vez en cuando, y yo le tenía tanto pavor a los rayos como a las reses. Estaba yo, cosida a la falda de mamá, que estaba feliz mojándose, yo no, yo estaba cumpliendo con mi inexplicable labor, de cuidarla.

La cortina de lluvia, llegó, nos empapó y se fue, volvimos a la casita, donde se habían quedado todos, menos las locas de mi madre y yo. Fue divertido, todos, tenían las caras tiznadas de hollín, ja ja ja ja, la lluvia y el viento zarandearon de tal modo la paja del techo lleno del hollín que exhalaban las hornillas, que terminó por escurrirles encima, y salieron como nuestros negros postizos de las fiestas de Semana Santa, cubiertos de pies a cabeza. Fue un día de emociones, desde luego.

7 comentarios:

Rufo J. Lennon dijo...

Me gustó mucho tu relato :) Y gracias por la felicitación, conozco los efectos del facebook (también pierdo horas ahí) podrías buscarme en facebook jiji. Me siento muy mala onda, nunca he sabido cuando es tu cumpleaños... pero por los cumples que has pasado y yo no he sabido felicidades :)
Te quiero mucho,
Rufo

Blanca dijo...

Que encanto, que linda eres, pero , señorita, en face eres Rufo Lennon? te buscaré. GRACIAS POR LAS FELICITACIONES. a mis años, ya no se quiere uno acordar. Te quiero un montoncillo que para algo sirviera, digo. :) Nos estamos leyendo mi amiga.

saiz dijo...

Nunca he visto las "nanchis, la aceituna mexicana" a que te refieres. Cuando era pequeño vivía en Jaén, el lugar de España donde más aceituna se produce. El campo de Jaén es un mar verde plateado, el color del olivo, aunque allí al árbol no se le llama olivo, sino "oliva", en femenino. Las aceitunas se cogen entre diciembre y enero. Pero, claro, no son aceitunas silvestres sino cultivadas. Lo curioso de las aceitunas es que recién cogidas están malísimas y no hay quien se las coma, pero si se las tiene en remojo con agua, sal y especias (aquí lo llaman "aderezar" o "aliñar"), pasado un tiempo se reblandecen y están buenísimas.

Blanca dijo...

Oh gracias por la información. El nanchi, ( a veces lo llaman nanche) verde, se le quita el copetito verde, restos del tallo, y se conservan en salmuera, agua hervida con sal y envasados en frascos, se consumen al tiempo,no se unas tres semanas mínimo. La fruta madura,esa la comes cortándola si quieres.
Nuestra tierra, y nosotros acostumbrados a lo regional, y sorprendidos por lo que otras tierras producen. Mi hermana fué a vivir un tiempo a tierra de nogales, se volvía loca juntando nueces y los nativos se reían de ella, "tírelos maestra, no sirven, venga, ya llegará el tiempo de cosecharlas"; es como nosotros con los mangos, " ah, deja ese, es imperfecto, acá está uno en su punto", maduro, verde, como lo prefieras comer.
Nos damos el lujo de elegir la mejor fruta, y la otra, que otros codiciarían, son despreciados. Bendita tierra, toda, que agradezco por su abundancia.
Espero sigamos compartiendo, aunque sea con palabras o imágenes, nuestros pueblos. Gracias Saiz.

Blanca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Aquí me quedaré... dijo...

Vaya, me gusta el cambio de imagen.
Blanca para entrar en mi blog, tienes que pinchar encima de mi nombre del comentario.
Hay cambios.

Una dama no dice la edad no loca.
Blanca y yo no tenemos más de 20.

Cuando voy para Granada y paso por Jaén, el olor de las almadrabas me encanta.
A la mayoría de la gente no el gusta. Pues a mí, si y mucho.

Podías poner una foto de los nanchis.

Besos y voy a ver a saiz

Anónimo dijo...

Si, probablemente lo sea