Tenía trece años, estudiaba secundaria; el miedo la sacó de la casa, elmiedo se llamaba río. Ella no sabia de dias de lluvia ni de temporales, ¿llovía? Pues llovía, había que verlo, disfrutarlo. Pero sí llovía allá en la sierra y llego el mar de agua dulce y el río salió de madre, el río no respetó su caja, el río llegó tan hinchado al puente que apretujado bajo el, subió a lavar los rieles y duró rato mojándolos y salió en abanico inmenso a partir del puente, un extremo abriéndose a los pueblos del este, el otro, corría a encontrarse con el arroyo del otro lado del pueblo, y parece que quería probar lo que es viajar enrieles, porque casi subía paralelo a las vías del ferrocarril.
Pero ella marchó temprano a la escuela, era el día de recordar a los Héroes Niños, a cumplir con el deber escolar, no existía más, pero llegó el rumor a la escuela ¿el rumor del río? Y vinieron a recogerla a la escuela, donde ya las niñas marchaban solas o acompañadas a sus casas.
El padre llegó a pie, el carro decidió quedarse a bañar en el río, aprovechando que éste ya corría por la calle, ahí se detuvo. Para llegar a casa, cruzaron el río de la Allende, y el de la Puebla. La casa todavía estaba seca, está a las faldas del cerro, pero ¿ a donde pararía el río su carrera loca sin destino conocido? Cuando se salió de madre, no dejó dicho a donde iba, y se fueron al cerro, con el perro, el gato y la cotorrita. Y el perro no quría mojarse las patas; y había que cargar con el maletón de los tesoros, ¡ ah como pesan los papeles importantes! Y ahora, de pilón llovía, finito, pero molestaba. Y ¡ándale, la vía y el cerro parecían romería, llenos de gente¡
En su vida nunca les había visto, pero los recibieron en su casa, acomodaron la maleta, se sentaron juntitos ¿a esperar qué? Horas y horas, horas y horas. Se unieron a la romería de la vía. Vieron las olitas que jugaban a brincar el puente. Pequeñitas olas, no se esforzaban, montadas en el mar de agua dulce rugiente al que no se le veía extremo; todo en el agua, todo. En lo que fue, y luego volvió a ser, el cauce del río, pasó viajando una casa, una vaca, muchos árboles. Adiós, adiós. Y luego se escuchó un estruendo, un vecino se quedó sin casa. Casa escandalosa, que ganas de hacerse oír, si apenas allá, a dos cuadras, otra calladita y sin desbaratarse, quedó sepultada en el lodo y jamás se desenterró.
1968, cada casa una historia, los cuentos, tantos como ojos vieron ese día, grabado para siempre en la memoria, porque el que lo vivió, ahorita te cuenta todo, el miedo, la odisea, el desastre; cual fue su parte, como se reconstruyó, que se le llevó el río y hasta que sacó de el.
Río estate quieto, ya supimos que eres grande, fuerte, incontenible, ya te pusimos paredones ¡ no te salgas de ahí!
Río, te tengo miedo, con lágrimas en los ojos te lo ruego, no te alteres. agua desperdiciada y dañina, aunque buena al mismo tiempo, luego creemos que ocupas la rienda de una presa. Ya no más historias de éstas, ya no mas pérdidas, sustos y desperdicio.
¡QUEREMOS UNA PRESA, NECESITAMOS UNA PRESA!, Y los años pasan y ésta, todavía no llega. SAGA.
Mostrando entradas con la etiqueta NO ERAN SUEÑOS.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NO ERAN SUEÑOS.. Mostrar todas las entradas
sábado, 31 de octubre de 2009
martes, 8 de septiembre de 2009
CUENTOS DE MI RECAMARA DE NIÑA
Era una casona al estilo antiguo del pueblo, con grandes ventanales enrejados de hierro, a veces terminados en puntas de lanza arriba, con diferentes diseños, daban proteción a la casa y permitía tener las ventanas abiertas, ventanas que podían convertirse en puertas solo con quitar la reja. Bueno, pero eran ventanas en ese tiempo. Detrás de ese ventanal estaba la recamara de mi niñez,una habitación compartida con mis hermanas. Mi cama quedaba justo frente a la ventana, y como colocaba mi almohada hacia los pies, miraba el poco pasar de la gente hacia su casa, hacia la orilla del pueblo, con rumbo al río para cruzar e ir a su pueblo. Eran pocos los transeúntes de noche, y de noche se daban las historias que recuerdo de esos años.
Estaba el fantasma que reía. Era un ruido se iba a acercando, porque el volúmen de la risa aumentaba cada vez que se escuchaba, jajajajajajaja, jajajajajajaja... me daba un terror....cuando el ruido llegaba justo a la ventana, ya no volvía a escucharse. A fuerza de valentía, de hacer lo que papá me decía: 'averígua de donde viene el ruido, que lo produce', me obligaba a abrir los ojos y 'ver' al fantasma que reía. Jamás lo vi. El ruido cesaba y al tiempo,yo me dormía de nuevo.
Desde la ventana veía el transcurrir de las estrellas por el cielo, aprendí en mis horas de insomnio, que el mismo camino que recorre el sol, lo recorren las estrellas en la noche. Según avanzan las horas, van 'caminando' hacia el poniente.
Desde esa ventana rescaté a una mujer de un asalto. Déjame que te cuente. Yo no sabía quien era ella, pero sus pasitos me despertaban cerca de las tres de la mañana, cuando volvía de su trabajo de cocinera en la zona de cabarets del pueblo. Yo la oía pasar casi diario, esa noche había llovido, quedaba el fresco de la noche, y algunos charcos. Y escuché sus pasitos, pero luego, unos pasos pesados, muy pesados que llegaron a la esquina de la casa, y emprendieron la carrera, tras ella. Con el ruido de esos pasos, me alerté, y para dicha de ella, y contrariedad el abusivo que la seguía, ahí, exactamente frente al enrejado de la ventana, frente a mi cama, la prendió en un abrazo. Yo lo ví todo, la abrazó por la espalda, y mientras la sujetaba con un brazo, con el otro intentaba taparle la boca mientras ella se defendía. Ver ésto y brincar de mi cama fué uno solo, y con mi mejor voz de General, le grité: ¡¡¡DÉJALA!!! Se sorprendieron los dos, voltearon hacia la ventana, ella, tan asustada, el sorprendido, si dudaba, la continuidad de mis gritos lo apuraron a soltarla, le hable a todo el mundo, a los hombres del barrio que no existían, a mi padre, a la policía, que jamás andaba por allá, le grité tan poco y tan suficiente, que la soltó y se fué corriendo, sus pasos doblaron la esquina y se fueron... Ella se quedó espantada, sosteniendose de la ventana, ¿estás bien? le pregunté, si, dijo, pues vete, antes de que vuelva... nada de quedarse a comadrear quien era que quería, lo importante era que se pusiera a resguardo. Mis padres ya estában en las ventanas de casa, indagando lo sucedido. Mientras ella se retiraba casi corriendo a su casa, nos quedamos ahí, esperando que estuviera a salvo, como guardianes para que el maldito no volviera.
Nos volvimos a ver como treinta años después: ¿ te acuerdas cuando me salvaste? si,nunca lo voy a olvidar, nunca lo olvidamos, nunca lo olvidaremos, ni ella, ni yo.
Historias desde mi recámara, recuerdos....
P.S. ¿sabe quien era el fantasma? Un animalito al que aquí le llamamos cachora, algo así como una salamandra, que sale de noche y recorre las paredes comiendo insectos. Jejeje.....un día, terminé por enterarme.
Estaba el fantasma que reía. Era un ruido se iba a acercando, porque el volúmen de la risa aumentaba cada vez que se escuchaba, jajajajajajaja, jajajajajajaja... me daba un terror....cuando el ruido llegaba justo a la ventana, ya no volvía a escucharse. A fuerza de valentía, de hacer lo que papá me decía: 'averígua de donde viene el ruido, que lo produce', me obligaba a abrir los ojos y 'ver' al fantasma que reía. Jamás lo vi. El ruido cesaba y al tiempo,yo me dormía de nuevo.
Desde la ventana veía el transcurrir de las estrellas por el cielo, aprendí en mis horas de insomnio, que el mismo camino que recorre el sol, lo recorren las estrellas en la noche. Según avanzan las horas, van 'caminando' hacia el poniente.
Desde esa ventana rescaté a una mujer de un asalto. Déjame que te cuente. Yo no sabía quien era ella, pero sus pasitos me despertaban cerca de las tres de la mañana, cuando volvía de su trabajo de cocinera en la zona de cabarets del pueblo. Yo la oía pasar casi diario, esa noche había llovido, quedaba el fresco de la noche, y algunos charcos. Y escuché sus pasitos, pero luego, unos pasos pesados, muy pesados que llegaron a la esquina de la casa, y emprendieron la carrera, tras ella. Con el ruido de esos pasos, me alerté, y para dicha de ella, y contrariedad el abusivo que la seguía, ahí, exactamente frente al enrejado de la ventana, frente a mi cama, la prendió en un abrazo. Yo lo ví todo, la abrazó por la espalda, y mientras la sujetaba con un brazo, con el otro intentaba taparle la boca mientras ella se defendía. Ver ésto y brincar de mi cama fué uno solo, y con mi mejor voz de General, le grité: ¡¡¡DÉJALA!!! Se sorprendieron los dos, voltearon hacia la ventana, ella, tan asustada, el sorprendido, si dudaba, la continuidad de mis gritos lo apuraron a soltarla, le hable a todo el mundo, a los hombres del barrio que no existían, a mi padre, a la policía, que jamás andaba por allá, le grité tan poco y tan suficiente, que la soltó y se fué corriendo, sus pasos doblaron la esquina y se fueron... Ella se quedó espantada, sosteniendose de la ventana, ¿estás bien? le pregunté, si, dijo, pues vete, antes de que vuelva... nada de quedarse a comadrear quien era que quería, lo importante era que se pusiera a resguardo. Mis padres ya estában en las ventanas de casa, indagando lo sucedido. Mientras ella se retiraba casi corriendo a su casa, nos quedamos ahí, esperando que estuviera a salvo, como guardianes para que el maldito no volviera.
Nos volvimos a ver como treinta años después: ¿ te acuerdas cuando me salvaste? si,nunca lo voy a olvidar, nunca lo olvidamos, nunca lo olvidaremos, ni ella, ni yo.
Historias desde mi recámara, recuerdos....
P.S. ¿sabe quien era el fantasma? Un animalito al que aquí le llamamos cachora, algo así como una salamandra, que sale de noche y recorre las paredes comiendo insectos. Jejeje.....un día, terminé por enterarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)