
Como tantas cosas de las que uno se entera a la distancia de los años, hoy que tengo este blog, lo utilizo para dar testimonio de mi enorme admiración por la Sra. Ann Sullivan, originaria de Masachusetts,E.U. quien fuera maestra de la famosa invidente y sordomuda Srita. Helen Keller. La historia de la Srita Keller, es aún ampliamente difundida, por haber superado el aislamiento en que estaba a consecuencia de su ceguera y sordera, una imposibilidad de interrelacionarse con el mundo, un mundo terrible, sin ver, sin oír, y por lo tanto no se expresaba hablando tampoco,piensa lo difícil que sería su vida. Ann Sullivan, llegó a ella para enseñarle a leer,escribir, a usar lenguaje de señas, y se encontró con un espiritu cerrado, miedoso, caprichoso, incomunicado,y tuvo que romper esas barreras para ganarse la atención, la comprensión y el afecto y confianza de Helen. Un trabajo realmente árduo. Enseñó a Helen como era el mundo, en realidad. Helen nació con todos sus sentidos, pero perdió los mencionados a causa de una enfermedad.
La misma Ann tuvo dificultades de su visión al padecer 'tracoma', por lo que tuvo que atenderse medica y quirúrgicamente, a raíz de eso, aprendió el lenguaje manual para ayudar a otros niños y ya había asistido a otra persona ciega y sordomuda antes de atender a Helen.
Para que aprendiera a escribir,Ann le consiguió a Helen un tablero especial acanalado de modo que con un lápiz podía formar letras.
Para enseñarle a hablar, ponía la mano de Helen en su garganta para que pudiera sentir las vibraciones y luego trataba de que formara estas mismas vibraciones. Esto lo utilizó cuando Helen ya era adolescente, fue entonces que asistio a la universidad; el valor y tenacidad que demostró Helen toda su vida, también fueron incentivados por Ann.
Bueno, para fortuna de Helen, Ann estuvo ahí con ella, hasta que falleció el 20 de octubre de 1936, a la edad de setenta años.
Nella Braddy publicó una biografía llamada "Anne Sullivan Macy: La Historia Detrás de Helen Keller." En la distancia material, con la cercanía espiritual que no entendemos, Sra. Ann Sullivan, mi admiración y respeto, que creo comparten miles de gentes que conocen la historia de ustedes dos. Honor, a quien honor merece.